Narak´jin

Personaje de Miguel

Description:

Nombre: Narak’jin

Raza: Troll
Sexo: Hombre
Edad: 27 años (humanos)

Aspecto físico: Piel azul, 1,90 de altura erguido (algo menos normalmente porque anda desgarbado), complexión delgada, brazos y piernas largos, pelo blanco, ojos azules, orejas puntiagudas, colmillos blancos salientes de su boca hacia arriba. Le encanta decorar su cuerpo y sus armas con diferentes elementos: calaveras, plumas y abalorios propios de los trol.

Carácter: Calmado, es muy difícil que pierda el control, siempre consulta a los espíritus para tomar decisiones importantes.

Es muy fiel a su raza y sus creencias, especialmente a los trol Jin´Torugak, facción a la que pertenece donde el principal espíritu feral es Toru´gak, el dios Tortuga.

Prefiere la paz al combate, pero cuando no queda más remedio actuará para defender a sus compañeros: nunca comienza una pelea si no es extremadamente necesario.

Siempre analiza a todo aquel que tiene alrededor para saber si “los espíritus están a su favor” o no (si es amigo o enemigo)

Habilidades:
Manejo de las Dagas

Conjuros:
Invocar Tótem Natural
Manantial de Rejuvenecimiento
Rayo de Tormenta
Vincular Espíritu

Equipo:
Dagas Ceremoniales
Tótem Chamánico

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Bio:

Narak´jin (conocido como Narak a secas para sus más cercanos) es natural de un asentamiento trol de la jungla conocido como Jin´Torugak, donde todos los trol de la zona adoran especialmente a Toru´gak, el espíritu feral de la tortuga que representa la protección y la fortaleza.

Desde pequeño, Narak iba con sus compañeros a cazar para poder sobrevivir, pero éste no destacaba especialmente por sus habilidades como guerrero, lo que hizo que con el tiempo nadie contase con él para salir de caza y se quedase a solas.

Pero Narak era un joven que tenía algo especial: siempre que pasaba por delante del gran altar construido en honor a Toru´gak, sentía algo que lo llamaba, como si la estatua intentase hablar con él. Narak estaba asombrado con los chamanes de la aldea, y siempre rezaba a la estatua con la esperanza de que la Gran Tortuga lo escuchase y lo hiciese más fuerte como el resto de trols.

Una noche, en un sueño tuvo una revelación: Toru´gak se apareció ante él para indicarle que un gran mal se estaba creando en algún lugar del mundo. Le mostró terribles visiones de lo que podría pasar: la jungla sería destruida, la aldea ardería en llamas y su pueblo sería arrasado.

Narak se despertó esa mañana sobresaltado, sin entender por qué había soñado eso ni si realmente sería real, por lo que acudió a ver al Gran Chamán de la tribu: Jin´Khotok. El viejo trol nada más verlo aparecer supo lo que había sucedido y pidió al joven Narak que le contase todo lo que había visto en esa visión al detalle.

Tras escuchar la historia, Khotok confirmó lo que él y sus chamanes habían visto con sus rituales: la visión podía hacerse realidad y los espíritus mostraban malas vibraciones. Pero aún quedaba una esperanza: un elegido debería viajar por el mundo y despertar a los espíritus ferales de los trol para conseguir su poder y así frenar el mal que habían predicho.

Así, Narak fue entrenado por los mejores chamanes durante años, los cuales se sorprendieron al ver las capacidades chamanísticas innatas del trol y lo rápido que aprendió lo necesario, pero aún quedaba una última prueba: Toru´gak debería dar su visto bueno.

Cuando todo el consejo chamanístico y el propio Khotok vieron preparado a Narak, dieron su visto bueno para que realizase la prueba. Así, todos los chamanes del pueblo se situaron al pie de la Gran Estatua, canalizando su poder hacia Narak hasta que finalmente ocurrió lo inesperado: la Gran Estatua de Toru´gak se iluminó y dio forma a una tortuga espiritual de color verde. El espíritu dio su bendición a Narak, que sería el Elegido para recorrer el mundo despertando al resto de espíritus ferales y conseguir su poder.

Pero Narak no viajaría solo: el propio Toru´gak prometió viajar junto a él para ayudarle cuando lo necesitara, requiriendo únicamente un tótem con el que quedar vinculado al plano terrenal.

Así, Narak dejó su amado pueblo con una difícil misión por delante, que de su realización podría significa la salvación o destrucción de su raza.

Una cosa era segura: No sabía hacia dónde debía dirigirse ni lo que encontraría fuera de la jungla, pues era lo único que había conocido en toda su vida.

Narak´jin

Bostwood Aylior